Prensa | Testimonios

Pertenezco a esa generación que tiene algunos recuerdos incómodos de su infancia estampados en el grueso álbum familiar que los padres guardan en el ropero, algo así como su Facebook privado que oportunamente enseñan a las personas que lleva uno a su casa, para carcajada de afortunadas parejas y amistades.

Vengo de esos tiempos de las cámaras kodak, en que mi madre llevaba religiosamente un rollo de 12 o 24 en el rincón más oscuro de la bolsa, tan lejos como sea posible del jugo y las galletas pegajosas del niño.

Tiempos de cuidar que el rollo no se vele, en que aquella frase cobraba tanto sentido como el estimar con riguroso cálculo y emoción contenida, qué momento es el preciso para sacar esa foto que nos planta justo en medio de los ojos la cuenta regresiva entre el carrete y la hora de volver.

Aquellos eran tiempos de sumar esperas.

Esperar la vuelta que coincida con el fotolab, esperar otra vez, esta vez una hora o un día, a que el empleado sonriente nos devolviera un sobre amarillo tan lleno de fotos como expectativas, donde con suerte viajaría dentro ya una nueva foto para el álbum.

Crecí fascinado con la idea de que a su manera la fotografía es como una ventana de tiempo, en la que se enmarca por un lado el tiempo pasado, el tiempo de hacer fotos, de esperar por ellas y por la otra cara, aquella de quien mira a través y vuelve a sentir aquel paseo, aquella felicidad retratada, con la misma frescura que recibe quien abre de par en par las ventanas de su cuarto por la mañana.

Tal vez la fotografía no se vea así en los tiempos que corren, donde pareciera que en cosa de un minuto cualquiera podemos hacer un montón de fotografías de cualquier cosa y compartirlas con todo el mundo.

Pero la buena fotografía es aquella a la que volvemos a pesar de haber hecho miles de fotos : Siempre está esa fotografía que sigue siendo la ventana de tiempo en la que vamos a encontrarnos cuando el mundo nos satura de tantas imágenes donde ya no nos reconocemos, la que conserva su esencia inmortal.

La buena fotografía es aquella que persevera al paso del tiempo solo para retribuirnos un poco de ese tiempo a nosotros.

Soy Tiago, y la fotografía es el oficio que elegí.

Formación y experiencia:

Exposiciones.

Publicaciones.

Contacto:

info@tiagogarciafoto.com